Letras

Trago de Ron

(1) Al Sur

(Gerardo Pablo)

¡Permiso, Señores!

No se levanten, voy de paso.

-Que no le extrañe si esta voz le huele al polvo de un vagón

o le recuerda algún fracaso-.

Me aproveché una migración de pájaros que iban al Sur.

-Yo quiero ser como un salmón que a desovar va su canción

con abolengo-.

Porque esta es la única que tengo

y no vengo a ver si puedo, si no porque pude vengo.

Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada noche incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa,

de un cuento y de una fe desengañada.

¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada esquina incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa

del parque de una juventud marcada.

Cuando a mis notas les nacieron alas y canté con intención

mi lengua habló sin avisarle al paladar,

mis botas solas se pusieron a bailar

después de hacer memoria y ver que en realidad

no fueron menos por la cárcel de tu hastío.

Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada puerto incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa,

de un barrio en que la lluvia nunca acaba.

¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada estudio incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa,

del precio de una historia mal contada.

Me pareció en un sueño ver

que un tipo a mis espaldas se robó mi voz.

Besó mi frente, echó a correr,

y varios que fingieron noble sumisión

llegaron a asaltar mi cuello y mi canción.

-Mas no se aflijan, si es que sigo vivo

es que mi canto de verdad tal vez demuestre

que no sea lo suficientemente inquieto y peligroso-.

Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada golpe incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa,

que al pecado y al menor no cobra entrada.

Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa

que en cada barra incita a ser callada?

Yo vengo de un volcán junto a una rosa,

donde antes que anochezca es madrugada.

Me aproveché una migración de pájaros que iban al Sur.

(2) Canción de Espera

(Gerardo Pablo)

Mi niña,

Flor de voz,

Botón lunar,

Sonoro paso lento.

Dime cómo hacerle.

¿Cómo encontrarte?

Si son quimeras

o primaveras tardes de ayuno

estas ganas de esperarte.

Me fui creyendo que eran tus piernas

resguardo y fuga para mi prisión.

Presiento que todo el rumor

de hallar tu entalle

es claro cielo.

Pájaro de pluma azul,

ave lejana,

trampa que enamora,

pervierte y sana:

Cura el día de norte,

la herida en mi guitarra.

Hoy apareciste extraviada

en un cabello en el jabón -tal vez fui yo-,

¿Será que ayer cantó temprano la cafetera

y despertó muy tarde el gallo?

Me fui creyendo que eran tus piernas

resguardo y fuga para mi prisión.

Presiento que todo el rumor

de hallar tu entalle

es claro cielo.

(3) Como dicen

(Gerardo Pablo)

Pienso y repito

que no hay mas calma que la espuma en tu rubor

cuando imagino que cada beso y su chasquido

me roba el néctar de un limón, sin compasión.

Vamos a querernos como dicen los abuelos,

que el amor que necesita amor

también precisa un hábito exclusivo

-de tu oreja voy sujeto-.

No sé si al fin fue tu piel

la que encantó a mi corazón sin compasión.

Ya no pregunto porqué,

sólo me entrego a su caricia y su favor.

¡Ay! Calor que llegas en medio de aguaceros.

¡Ay! Sudor del trópico que entintas mi sombrero,

aturdiendo sin excusa

y descubriéndome a la musa que yo quiero.

Dame un solo beso

que me valga por un ciento de deleites,

de esos que estila mi provecho.

Calma con tus manos todo el circo de derroches,

que la carne entre las mías

me enajena.

Vuelca todo el éxtasis de un sábado en la cama,

que besarte a media espalda es mi amuleto.

Vamos a querernos como dicen los abuelos.

Que el amor que necesita amor

también precisa un hábito exclusivo.

Como el goce de mis manos

en el éxtasis que llega

por tener que reinventarme en tu vestido.

Por saber que quiero sólo estar contigo.

(4) Derrumbe a la luz de los amores que ya nunca fueron

(Gerardo Pablo)

Y ya que entiendo que te sangra cuando digo yo

por dónde van mis trenes,

a dónde irán los pájaros hambrientos que no cargará mi cruz.

Y por el malecón ya tu garganta rezonga el alba

que sanará si ya no me apartan de ti los cuernos de belcebú.

Tal vez confundas mi caracola

con el cuerno de la abundancia

y talvez, si escuchas cantando en mi voz

trompetas de lluvia y bruma:

ya tu dime si prefieres que te llene de canciones huecas

con letras bofas,

que ya las ánimas del mar han de camuflar mis sueños

del pozo en que se fermentan los que creemos

que la única vida digna es seguir muriéndose por amor.

Y ya que entiendes que me sangra cuando tú te vas

dormida entre los trenes

y hay que cerrar los párpados

que arrastro cansados de no dormir,

ya no me alumbran luceros

sin tu azuquitar del corazón.

Sin tu ternura

no alcanzo ni perdón ni cura.

Me pongo frente al paredón.

Apunta y dispara

lo nuestro será

un derrumbe a la luz de los amores que ya nunca fueron.

Tal vez confundas…

(5) Yo quiero un son

(Gerardo Pablo)

Mi Cántaro es de tierra,

es poquita cosa,

pero vale lo que un beso en abril.

Mi Cántaro atesora

los timbres y las voces

de todo lo que vi.

Y fue guardando tanto

que supo de duelo y trampas,

supo de gritos,

de quebrantos,

de gente sobre más gente

al ardor resignado y enfermo de ver

que el fracaso es un vicio.

Por eso canto por lo que encuentro

y busco por lo que canto.

Pido que vuelvas tú

pronto a hacerte mi voz, mi manto,

mi ventarrón, mi morenita,

mi trago de ron, mi libelulita.

Ven Candor

¡Cómo te espero!

Me duele,

vuelve hasta aquí de algún modo,

dame luz,

dame consuelo,

dame claridad, dame plenitud.

Yo quiero un son apenas

para saber del paradero al punto de tu piel,

apenas para encontrar el beso profano

que me lleve al mar.

Y a veces,

yo quiero un son apenas

para saber guardarme el odio en la candela de tu miel,

apenas para escapar del beso pálido

que esconde un alacrán.

Yo quiero un son apenas

para saber dónde se esconde el duende del atardecer,

apenas por recordar la magia atávica que esconde tu lunar.

Y a veces

yo quiero un son apenas

para saber de tu pañuelo,

y viajando en tren

apenas por respirar del tedio de mirar al norte

y sin llegar.

¡Yo quiero un son!

Que se levanten los muertos,

que no se meta el Sol,

que canten por mi garganta la altura de mi canción.

Ven Candor

¡Cómo te espero!

Me duele,

vuelve hasta aquí de algún modo,

dame luz,

dame consuelo,

dame claridad, dame plenitud.

(6) A mi Resguardo

(Gerardo Pablo)

Cansado de esperar y de buscarte

donde puse en mi vida el color:

Vuelve amaneciendo amor,

alumbra un colibrí dentro de mi por hoy.

Vuelve mi refugio,

donde te miren mis dos ojos miopes,

donde te lleven mis dos planos pies.

Que no sé si libre la noche después.

Cuando no estás no sé elegir

cuál de las puestas puedo abrir.

Cuando no estás puedo entrever

cuánto de luz tardó en llover,

cuánto de mar tardó en llover.

Por ti brillan los ojitos del niño

que sale jugando,

corriendo y tocando los timbres de casas

como el pajarito en la antena,

travieso, sin mancha y que fui.

¿Y qué fui? Por ir mandando a mis Ángeles

de vacaciones: me perdí.

Junté lo que hago en mi contra

y vi como un espejo me dijo –t r a i d o r-.

No te quedes lejos,

mucho menos hoy

que casi nada llevo

y casi solo voy.

Vuelve mi refugio,

donde te miren mis dos ojos miopes,

donde te lleven mis dos planos pies,

que no sé si libre la noche después.

(7) Trago de Ron

(Gerardo Pablo)

A las sombras del Capital

y el “santo oficio” del Congreso,

formados en la cola del progreso,

sonaron gritos del dolor que nadie oyó,

que no alcanzó a reordenarse “El Orden”,

que en vez de poner el orden

dio la orden de –“Formarse y redimirse-“.

-Resígnese Señor:

Que hay que seguirle el juego al impostor.

La política es caricatura

disfrazada con nombres de animales,

donde tú no eres tú,

donde el alma es torpe,

y millones de pobres se juegan la vida perdiendo-.

-Y pasa-

-¿Que pasa?-

-Que ha pasado y pasa-

-Deja que pase...que pase...-

-¿Qué pasa?-

-Ya, ya pasó señor,

ya ve como aquí nunca pasa nada.-

Y yo que te tengo que oír.

Y que tengo que aplaudir tus ganas

de verte haciendo más pobre al pobre.

Si te merezco o no te merezco lo sabe el diablo.

La Carta Magna en mi ciudad

no garantiza que me salga el Sol.

Cantando me busqué un alivio

como el cielo, como un trago de ron.

La política es caricatura

disfrazada con nombres de animales,

donde tú no eres tú,

donde el alma es torpe,

y millones de pobres se juegan la vida perdiendo-.

-Y pasa-…

(8) A paso de caracol (Arrullo)

(Gerardo Pablo)

Yo quiero llenar de arrullos tu primavera

después de llevarte a paso de caracol

hasta donde cambia el nombre

y sana, sana la mañana cada sin razón

de pedirnos más perdón.

Sonó la danza sabia del azar,

sonó la fiesta donde Santa Catalina

dio a tu voz mi voz.

-que dos guardan mejor

lo dulce de un secreto quedo,

muy quedo.-

Y quedo en la salud,

mientras ya no me tumben zancadillas.

Qué pena ver que tras de ti

son dos los que tropezamos.

¿Quién tiene que callar por cuatro lunas

si miramos al pasado?

Si siempre habrá un reproche,

si siempre habrá un perdón,

si en medio de la noche,

burlando luz del tiempo:

deslumbra nuestro amor,

nos cura nuestro amor,

renace nuestro amor.

Yo quiero llenar de arrullos tu primavera,

después de llevarte a paso de caracol.

(9) Cruzando los dedos

(Gerardo Pablo)

Sin importar cómo se fueron

-aunque nadie sabe porqué-

casi todos siguen caminando a ningún lado

con las cadenas entre los pies.

Persiguiendo al grave amor,

crecido amor,

amplio amor,

mayor amor,

infarto amor,

ventajoso amor.

Hay viejos que lloran hasta su último día

recordando al viejo amor.

Y hay otros que pasan cruzando los dedos,

tal vez por la mañana les encuentren,

nadie sabe si tendrán tiempo,

si al verles seguirán igual,

si sea lo mismo,

si en un beso nuevo vuelve a ser su pelo

trampa para retener tus dedos.

Y cuando nos oyen solamente dicen:

-”¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Si escucharas la almohada,

sabrías que sigo aquí

como un farol sin condición

que en silencio aunque no veas

te ilumina los secretos más discretos.

¡Ay! No me busques afuera,

búscame en ti,

por lo que fui,

por lo que soy,

por lo que sólo hasta que dejes de buscarme pueda ser”-.

Hay quien se cansó de buscarle

y mejor se casó y otros tantos los evaden viendo la televisión.

Y hay otros que pasan cruzando los dedos,

tal vez por la mañana les encuentren

nadie sabe si tendrán tiempo,

si al verles seguirán igual.

Si sea lo mismo,

si en un beso nuevo vuelve a ser su pelo

trampa para retener tus dedos.

Y cuando nos oyen solamente dicen:

-”¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Si escucharas la almohada,

sabrías que sigo aquí

como un farol sin condición

que en silencio aunque no veas

te ilumina los secretos más discretos.

¡Ay! No me busques afuera,

búscame en ti,

por lo que fui,

por lo que soy,

por lo que sólo hasta que dejes de buscarme pueda ser”-.

(10) Fauna Doméstica

(Gerardo Pablo)

Yo era una abeja que no encontró la salida por donde entró,

era un zumbido terco y más desafinado

que el que canta tu congelador.

Una horrenda palomilla que mastica tu ropa mas leve,

el mosco en tu frutera,

una polilla en tu nariz de madera,

una comezón sobre ese pliegue de tu pantalón.

Yo era el suspiro de alivio en la mosca

que puso un lunar sobre tu retrato.

Fui un gorgojo -un mordihuí-

que sobre un frijolito se aburrió de ti.

Fui la mosca que en tu sopa pataleaba intentando salir,

una hormiga obrera detrás de un beso caramelo

que cierra una cicatriz,

era una araña que desluce el tapiz.

Yo voy a hacerme un diente de león,

que con el viento vuelen mis semillas

y voy a sacudir mi colchón

de toda mancha que no sea la mía.

Yo quería ser tu gusano de seda

y abrir camino en tu vestido azul

pero nací podrido en la manzana

roja que sobró y que no quisiste tú.

Yo era el zancudo encallado del fino brillo de tu candil,

fui una mosca macho verde y miraba

que otras dos moscas volaban pegadas sin más.

¡Qué duro es ver nacer larvas de amor!

cuando mi cama es una telaraña de desilusión.

Yo voy a hacerme un diente de león,

que con el viento vuelen mis semillas

y voy a sacudir mi colchón

de toda mancha que no sea la mía.

Yo voy a salpicarle al reloj

un cuento que dilate tus pupilas,

voy a prenderle fuego al dolor:

No volverás a ver

mis derrotadas alas en tu casa

y que no quepa duda,

voy a sobrevivir.